Santísima Virgen la Soledad

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Se desconoce la fecha y el autor de la imagen. Hay quien asegura que la efigie es la anterior a la Guerra Civil que consiguió salvarse gracias a la familia Moya. Es escultura de vestir, con cara y manos talladas y los brazos articulados en codos y hombros. Fue restaurada en 1983. Sale enprocesión ataviada con un rico ajuar compuesto de un manto de terciopelo de trama negro de 4 mts. de largo bordado en oro fino por las Hermanas Trinitarias de San Clemente (Cuenca) entre 1979 y 1980. Los bordados se concentran en la cola en forma de hojas y palmas rematados por una corona ducal de primorosa ejecución. El resto del manto va cuajado de estrellas bordadas. La cara de la Virgen se enmarca por un rostrillo de blonda realizada en encaje de bolillos por Ulpiana Polo (2005). El Jueves Santo viste la saya antigua de tisú blanco donada por su camarera hacia 1920 y bordada en Ávila. El dibujo de los bordados en oro de esta saya es de ramas, hojas y palmas que forman una mandorla que cobija en el centro la Cruz de Jerusalén. El Viernes Santo luce saya negra, con bordados de aplicación en oro y pasamanería, realizado por las Monjas Blancas de Cuenca (2001). Se enjoya con diadema de plata, corazón con siete puñales del mismo metal y rosario de oro fino. El paso se completa, desde 1994, con un hermoso palio donado por la familia de don Ventura de la Ossa, y realizado por las Esclavas del Santísimo Sacramento y la Inmaculada Concepción (Monjas Blancas) de Cuenca. El palio es de corte de cajón con ondas en las caídas. Los bordados van al exterior en oro fino a realce sobre terciopelo negro, con formas vegetales. En el centro de la bambalina frontal figura el corazón traspasado de María del cual florece una azucena en hilo blanco de seda, y debajo las estrellas del uniforme del Tte. Don Carlos de la Ossa Sanz, que fue hermano de la cofradía. El techo y el interior de las caídas son de brocado blanco, y en la gloria del techo figura el anagrama del Ave María realizado con agremanes dorados.

El palio fue ampliado en 1997 por las mismas religiosas, y se corona, desde 2001, con una crestería de metal dorado de los talleres Potenciano de Toledo, los mismos talleres que realizaron en 2002 los magníficos varales de palio en metal repujado y dorado con motivos geométricos y vegetales a forma de roleos renacentistas, y articulados por hermosas macollas de metal. Las andas son de nogal tallado realizadas en 1987 por el ebanista local Juan José Sánchez. Se componen de un cuerpo principal con tallas de hojarasca y cartelas con símbolos marianos, sobre el cual se asienta una peana de tres cuerpos y cuatro grandes candelabros de nogal a imitación de los existentes en las andas antiguas adquiridas en Cuenca en 1977. En el frontal de las andas figura la candelería de latón dorado. Destaca el exorno floral de la imagen que se realiza con casi doscientas docenas de claveles blancos. Sale en procesión portada sobre los hombros de 60 banceros. Completa su patrimonio con numerosas piezas. Para la Virgen posee un manto de altar realizado en los años 50 por Juliana Sánchez de la Ossa; una saya de raso blanco con pequeño bordado en forma de tondo con elementos de la Pasión; una saya negra, de terciopelo con sencillo brocalado de ramos y el anagrama del Ave María, bordada en los años 80 por su camarera Mª Carmen Sánchez Olmedilla, que antes usaba en Viernes Santo; un manto corto (2000) en terciopelo negro con estrellas doradas que usa para la procesión del Viernes de Dolores, y que forma conjunto con una saya de raso blanco con sencillo bordado, ambos obras de las Monjas Blancas de Cuenca;  numerosos pañuelos de hilo y de encaje regalos de los hermanos; varios rosarios de plata, dos de nácar, así como una diadema de alpaca y un corazón de metal plateado.

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