Historia

Esta hermandad es de las más antiguas, así como de las más numerosas. Se tiene datos de la existencia de la Hermandad de la Virgen de la Soledad hacia el año 1.667, así mismo se mantiene el libro de constituciones de la Antigua Hermandad del Santo Entierro de Cristo, hermandad que se reorganiza en fecha 1.816. Tras la contienda civil, se reorganizan las diferentes hermandades antiguas de la ciudad, uniéndose las hermandades de la Virgen de la Soledad y Santo Entierro, en el año 1.943. En la actualidad cuenta con 690 hermanos.
Las imágenes titulares de esta hermandad son dos: Por un lado la imagen de la Santísima Virgen de la Soledad, talla de vestir, con brazos y hombros articulado, desconociéndose la fecha y autor, posiblemente nos encontremos con la única talla que sigue procesionando en la actualidad y que se realizó con anterioridad a la Guerra Civil.

Así mismo es imagen titular el Cristo Yacente, adquirido en fecha 1.942. Como enseres destacables, las andas de nogal tallado del paso de la Virgen de la Soledad, Manto Bordado en oro, Palio bordado por oro, donado casi en su integridad por la familia del Capitán Ventura, antiguo delantal y enaguas de la Virgen anteriores a la Guerra Civil, así como extraordinarios várales que sustentan el palio realizados en talleres Potenciano de Toledo.

Procesiona la Virgen de la Soledad, Viernes de Dolores, Jueves Santo y Viernes Santo.
Peculiaridades: el Paso de la Virgen es portado a hombros por sesenta banceros con la Virgen bajo palio.Visten sus hermanos el Jueves Santo, túnica y capuz negros, cordón blanco, guantes blancos y capa blanca y el Viernes Santo capa negra y guantes negros en señal de luto.

Esta hermandad nació de la fusión de dos cofradías distintas en el año 1943, la del Santo Entierro, y la de la Virgen de la Soledad. La primera hermandad en ser fundada fue la Cofradía de la Soledad de Nuestra Señora, creada en el año 1667 y con aprobación del provisor del obispado en 1670. Esta hermandad desfilaba en la noche del Viernes Santo y participaba en el rito del Entierro de Cristo que hemos descrito al hablar de esa procesión. Tuvo una época de esplendor a principios del siglo XX, en la cual se mejoró el patrimonio de la imagen, cuya camarera era doña María Benito Plaza. Iniciada la Guerra Civil el ajuar de la Virgen fue confiscado por las autoridades locales, quedando tan solo en poder de su camarera una saya realizada en los años 20 en un convento de Ávila y unas enaguas, las cuales fueron ocultadas en la carbonería que don Casimiro García, esposo de la camarera de la imagen, regentaba en la calle de la Tercia. Pasada la contienda el culto a la Virgen de la Soledad se restituyó gracias al mecenazgo de la familia Moya, y finalmente los antiguos hermanos de esta cofradía, que eran pocos, se unieron a los del Santo Entierro en 1943.

La Cofradía del Santo Entierro de Cristo fue reorganizada en 1815, con constituciones, que aun se conservan de 1816. En estas constituciones se habla de los “cofrades de la antigua hermandad”, de lo que se deduce que ya existía de antiguo, aunque no tengamos datos concretos, y que se volvió a constituir una vez pasada la Guerra de la Independencia. Participaban los hermanos de esta cofradía en la procesión de la noche del Viernes Santo, así como en el rito del Entierro de Cristo y Sermón de Soledad. Solía ser su prioste el cura párroco, y al igual que en otras hermandades de esta época pagaba las misas por los hermanos difuntos y contribuía en sus entierros. En 1936 los bienes de la hermandad fueron embargados por el Ayuntamiento, siendo en parte devueltos tras la Guerra Civil. Se volvió a constituir en 1942, y en 1943 se unieron a esta cofradía los antiguos hermanos de la Hermandad de la Soledad, para configurar la que hoy conocemos. Fue su presidente durante muchos años don Víctor Domínguez, continuando en el cargo actualmente su hijo don Víctor Domínguez Sánchez. El censo de hermandad contabilizaba 90 hermanos en 1961.

Las imágenes ocuparon durante décadas el Retablo de la Virgen del Sagrario en la cabecera de la nave de la epístola del templo parroquial de la Asunción. Desde 1993, al ser restaurado dicho retablo, ocupan el que preside la nave del evangelio. El retablo es contemporáneo, de los años 50, y se inspira en las formas del de la Virgen del Sagrario. Consta de un basamento con predela de la cual arrancan grandes volutas que sustentan peanas en las entrecalles. En el centro de la predela, sobre la mesa de altar, se sitúa una urna en la cual se venera la imagen de Cristo Yacente. El cuerpo principal se divide en tres calles. La central, el doble de ancha que las laterales, se compone de una hornacina avenerada en la que se expone a Ntra. Sra. de la Soledad. Las entrecalles laterales se definen por un par de columnas de orden compuesto con las peanas descritas que arrancan de la predela, y en las cuales figuran las imágenes de San Juan Evangelista y Santa María Magdalena, titulares de sus propias hermandades. El cuerpo principal queda rematado por una amplia cornisa con friso corrido de motivos vegetales. En el ático del retablo se encuentra un lienzo con el tema de la Anunciación, coronado de frontón clásico con óculo, sobre el cual se instala una cruz.

Costean el lienzo dos pares de pilastras decoradas. Sobre las entrecalles figuran los escudos de Tarancón y Cuenca.

Desde 1995, año en que se redactaron nuevos estatutos, celebran su fiesta principal el Viernes de Dolores, con misa Es una de las cofradías con más solera de la ciudad, contando en la actualidad con 600 hermanos, de los cuales unos 350 participan en solemne precedida de triduo y procesión. El hábito de la corporación consta de túnica y capirote negros, y cíngulo blanco.

El Jueves Santo lucen capas blancas, pero el Viernes Santo visten capas negras en señal de luto. El escudo de la hermandad consta de un corazón rojo rematado por tres cruces. Este distintivo lo lucían sobre el pecho, y en la actualidad sobre la barba del capirote.

La hermandad completa su patrimonio con numerosas piezas. Para la Virgen posee un manto corto de altar realizado en los años 50 por doña Juliana Sánchez de la Ossa, una saya de raso blanco con pequeño bordado en forma de tondo con elementos de la Pasión, numerosos pañuelos de hilo y de encaje regalos de los hermanos, varios rosarios de plata, uno de nácar, así como una diadema de alpaca y un corazón de metal plateado.

El Cristo Yacente luce en su urna de la Parroquia una colcha y una almohada de raso morado con extraordinarios bordados de doña Carmen Gallego, así como posee varios juegos de sábanas de hilo y encaje. La hermandad posee como enseña una bandera de raso blanco y negro con el escudo de la cofradía y el anagrama del Ave María en hilo de oro realizado por doña Riánsares Sánchez Muñoz a principios de los años ochenta. Además se conservan las antiguas andas de la Virgen de pequeño tamaño, que sirven para la procesión del Viernes de Dolores.